
En Animales encontrarás varios dibujos; este es Serpiente, listo para imprimir y darle tu toque.
Para padres y profesores · Colorear animales con sus colores reales ayuda a los niños a desarrollar memoria visual y conocimiento del mundo natural.
En Animales los colores suelen tener zonas de transición. Mezclar suavemente el tono principal con un poco de blanco o gris ayuda a simular ese efecto con materiales sencillos.
Estos dibujos funcionan bien en DIN A4 estándar; imprimir a esa medida asegura buena resolución y margen suficiente.
Las serpientes son reptiles sin patas que existen en más de tres mil especies repartidas por casi todos los continentes, desde desiertos hasta selvas tropicales. Se desplazan mediante ondulaciones del cuerpo gracias a cientos de vértebras y costillas flexibles, y perciben su entorno principalmente a través del olfato con la lengua bífida y, en algunas especies, mediante sensores de calor.
El cuerpo alargado de la serpiente se enrosca o serpentea ocupando buena parte del espacio del dibujo, con la lengua bífida asomando de la boca entreabierta. La cabeza triangular y los ojos pequeños son los puntos de mayor detalle, mientras que el resto del cuerpo se cubre de un patrón repetitivo de escamas.
Divide el cuerpo en segmentos y colorea un patrón alterno, por ejemplo verde y amarillo, o marrón y negro, en forma de rombos o bandas transversales según el diseño del dibujo. Añade la textura de escamas con pequeños semicírculos superpuestos de un tono ligeramente más oscuro sobre el color base ya seco, dispuestos en filas como tejas de un tejado. La lengua se pinta en rojo o rosa vivo, siempre bífida en la punta.
Los patrones geométricos y los colores contrastantes de muchas serpientes cumplen funciones de camuflaje entre hojas y ramas, o de advertencia en especies venenosas que usan colores brillantes para avisar a los depredadores de su peligrosidad, una estrategia llamada aposematismo.
¿Por qué las serpientes sacan la lengua constantemente?
La lengua bífida recoge partículas químicas del aire y las lleva hasta el órgano de Jacobson, situado en el paladar, que interpreta esos rastros como si fuera un olfato mucho más preciso. Es su principal herramienta para detectar presas, depredadores y otras serpientes.