
Ardilla suma a las fichas de Animales. Sirve para practicar el trazo y elegir libremente los colores.
Para padres y profesores · Colorear animales con sus colores reales ayuda a los niños a desarrollar memoria visual y conocimiento del mundo natural.
Con dibujos de Animales que tienen muchos detalles, vale la pena avanzar despacio por zonas. Las ceras o los lápices de colores en papel liso dan buen resultado.
El proceso importa tanto como el resultado. Pintar con calma desarrolla la atención y la motricidad fina.
La ardilla es un roedor arbóreo conocido por su capacidad para almacenar comida, especialmente frutos secos, escondiéndolos en decenas de lugares distintos que después recuerda gracias a una memoria espacial notable. Su cola larga y esponjosa le sirve tanto para mantener el equilibrio al saltar entre ramas como para regular su temperatura corporal.
La ardilla aparece en una postura característica, sentada sobre las patas traseras con las delanteras sujetando una bellota o un fruto seco cerca de la boca. La cola grande y curvada, casi tan larga como el resto del cuerpo, se eleva por detrás formando una silueta muy reconocible.
El cuerpo se colorea en tonos anaranjados o marrón rojizo, más intenso en el lomo y más claro en el pecho y el vientre. La cola requiere un trabajo especial: en lugar de un color plano, dibuja mechones de pelo superpuestos alternando el tono base con zonas más claras y más oscuras para simular su textura esponjosa. El fruto seco, si es una bellota, se pinta en marrón claro con la caperuza superior en un marrón más oscuro y rugoso.
El tono rojizo anaranjado de la ardilla le permite camuflarse entre las hojas otoñales de los bosques templados donde habita, una de las pocas épocas del año en que su pelaje se confunde casi por completo con el entorno.
¿Cómo recuerda la ardilla dónde escondió cada fruto seco?
Las ardillas utilizan una combinación de memoria espacial y señales olfativas para localizar sus escondites, aunque estudios demuestran que no recuperan todos: los frutos secos olvidados terminan germinando, lo que convierte a la ardilla en una gran plantadora involuntaria de árboles.